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HUESCA

JUNIO 2019. CULTURA EN JACA, RAFTING EN RÍO GÁLLEGO Y SENDERISMO EN PIRINEOS. (Rally, Álex y Javi).

 

Pues si que da de sí un finde, aquí lo podemos comprobar. Aprovechando que Álex tenía casa alquilada en Jaca al haber estado currando allí (sí, os preguntaréis cómo y por qué, pero claro, si no lo hace Álex, no lo hace nadie...), decidimos ir a pasar un finde a la zona, para visitar la bonita ciudad de Jaca, y por supuesto aprovechar y hacer algo de deporte de aventura en la zona, exprimiendo el tiempo al máximo. En este viaje exprés fuimos el citado Álex, Javi y yo, todos antiguos compañeros de universidad, ah, y el perro de Javi, Pincho, que disfrutó lo que pudo y le dejaron en el viaje. No era la primera vez que viajábamos juntos, ya en 2008 estuvimos los tres en Alemania, y con Javi en Irlanda también, amén de otros tantos viajes veraniegos por el interior de España.

 

El viaje a Jaca se hizo muy ameno, máxime porque salimos prontito de casa y no pillamos nada de atasco, parando a merendar en la fabulosa Medinaceli, y además nos era muy familiar de las veces que habíamos ido juntos a los Pirineos. La respuesta al por qué Álex tenía casa en Jaca, era porque había estado trabajando allí unos cuantos meses, pero en la fecha en que íbamos estaba de baja, y había rescindido el contrato de alquiler, por lo que ese mes de Junio era el último en el que tenía la casa, y había que aprovechar para conocer la zona. (Sí, yo también me pregunto cómo será el currículum de Álex, y en todos los sitios en dónde ha currado, jajajaja).

Pero lo importante de nuestro fabuloso Álex (éste es mejor que el de la Naranja Mecánica), fue al llegar a la casa y ver que no había luz, ya que la había dado de baja antes de hacer la mudanza..... (...) Empezaba el espectáculo de un finde, sin luz ni electricidad, con lo cual nada de nevera, microondas, vitrocerámica o duchas con agua caliente, jajaja, empezábamos bien. Así que lo primero que tuvimos que hacer fue improvisar comidas y cenas para los dos días, y tuvimos que comprar velas y linternas para poder sobrevivir...

Ah bueno, no esperéis que os cuente el circo de ducharse con agua fría en Jaca..., y menos mal que estábamos en Junio, aunque fue más interesante ver a Álex sentado en el garaje cargando su móvil, el cual se quedaba sin batería cada dos por tres, y es que estar conectado al Badoo y Tinder tenía sus consecuencias (¿verdad Álex?), y en el coche teníamos que ir turnándonos para cargar los 3 móviles....

 

Bueno, sofocado el problema de las comidas, electricidad y demás, conseguimos dar un paseo por la ciudad y contemplarla de noche, es recomendable la visita de la Ciudadela de día, pero de noche, también era muy bonita, todo el foso y la muralla alumbrada.

Al día siguiente ya por la mañana, después de un cutre desayuno, y haber sobrevivido a una noche sin electricidad, hicimos la ruta por la ciudad, obivamente la Ciudadela, que data de la época de Felipe II, y que llegó a ser cárcel en la Guerra Civil, y que hasta hace muy poquito pertenecía al ejército, de ahí su buen estado de conservación. Hicimos una visista guiada, nos lo explicaron muy bien, pero de lo que ya casi no me acuerdo, para variar, salvo que había una exposición muy chula de Playmobil dentro del recinto... Lo que no se puede dejar de ver dentro de la Ciudadela, son los ciervos que hay en el foso, los cuales hay una zona para poder darles incluso de comer desde el interior de la fortaleza.

 

Tras la visita cultural, tocaba una de empuñar el codo y comer, y así hicimos, y nos fuimos de tapeo por la ciudad, la cual todo hay que decirlo, tenía un gran ambiente en todas las calles del centro. Eso sí, de comer, barato y cantidad, nada de nada...

Ese día por la tarde, habíamos contratado una actividad de descenso en barca por el río Gállego, en el entorno de los Mallos de Riglos, un lugar precioso, del que no había oído hablar nunca (sí, lo siento, debería conocerlo...), y que no tiene nada que envidiar a otros lugares geológicos europeos o americanos. Es un lugar donde mucha gente se incica en la escalada también. Nosotros no tuvimos opción de escalarlos, ni pasear por los pueblos de alrededor, porque teníamos el tiempo justo, pero en el descenso por el río las vistas eran espectaculares, al pasar por debajo y ver las paredes verticales encima tuya....

En el descenso en rafting, había muchas empresas y barcas. Parece ser que fue un buen año de lluvias, y en esta época era de las mejores para poder hacer el descenso por el río, lo que hacía que hubiera muchas embarcaciones.

 

La experiencia fue muy buena, en parte, porque el profesor que nos guiaba y los dos compañeros de viaje catalanes que completaban la canoa, eran también partidarios de darle caña al asunto, y ninguno teníamos miedo, si no ganas de adrenaila a tope (uno de ellos, Danny, un gran aventurero por el mundo, con el que comparto viajes por Instagram). El profesor que llevábamos, había hecho justo el verano anterior rafting por todo el río Colorado desde su nacimiento, y nos comentaba que salvando las distancias, el descenso que íbamos a hacer era muy bonito y espectacular, no así en dificultad, porque los había para más expertos en España, pero para ser nuestra primera vez no estaba mal.

Si alguna vez hacéis rafting, aquí o en otro lugar, quizás lo más recomendable es elegir compañeros de actividad que no tengan miedo, para que el profesor pueda dar toda la caña posible, porque había otras barcas que iban más de paseo, que otra cosa. Ah, y pagar lo que sea por que os haga fotos la empresa que lo gestione, porque es una experiencia muy chula, y las fotos ayudan a recordarlas el día de mañana.

 

 

El último día, domingo, tocaba otra experiencia deportiva del más alto nivel, y era la subida caminando al Ibón de Estanés, en la frontera entre Francia y España, al lado de la estación de esquí de Candanchú. No pudimos visitar ninguna otra ciudad del entorno, porque el sábado estaba todo cortado al ser ese finde la carrera ciclista Quebrantahuesos en Sabiñánigo, además de muchísima gente.

Camino del Ibón (nombre que se le da en la zona oscense a los lagos de montaña de origen glaciar), pasamos por la famosa estación de tren de Canfranc. No paramos para no perder tiempo porque teníamos el tiempo justo, pero a mí me dejó un buen sabor de boca, además de pasar por delante de un lugar que tantas veces había visto en fotos y televisión.

 

 

Aparcamos el coche en el parking de Sansanet, en suelo francés, y lo primero que nos llamó la atención fue ver perros ladrando encerrados dentro de los coches y furgonetas. Lo primero que pensamos fue en qué capullos eran los dueños, includo yo, que mi aprecio por el mundo canino es ínfimo..., pero cuando empezamos a andar entendímos el por qué, cuando leímos varios carteles en franchute que prohibían ir con perros al ser parque natural, y tras avisarnos algún que otro excursionista del riesgo de multas de los gendarmes, tuvimos que dejar al pobre perro Pincho en el coche. Así que una vez resuelto de mala gana el problema, subimos los tres hasta el lago que coronaba el Ibón. Allí Javi, se dio la vuelta enseguida, para bajar a por el perro y poder sacarlo a pasear un rato por la zona no prohibida, mientras que Álex y yo nos quedamos tomando el sol, mientras comíamos y contemplábamos las vistas de un lugar tan bonito en los Pirineos.

Tampoco pudimos estar mucho más tiempo, porque esa tarde tocaba vuelta a casa a los madriles, así que hicimos el viaje de vuelta, acompañados de varias vacas en mitad del sendero, para acabar refrescándonos en un arroyo de agua hipercongelada que había cerca del parking.

Un fin de semana muy interesante, donde nos reímos un montón, descargamos adrelina a tope, hicimos deporte, y aprendimos algo de cultura, que nunca viene mal. Ahhhh, y donde el que escribe probablemente volverá...

Un saludo.

Rally.

 

ÁLBUM FOTOGRÁFICO. (pasa sobre las imágenes para verlas en grande).

 

 

 

 

 

 

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