PAÍSES VISITADOS

BÉLGICA.

Abril 2014: Un poco de turismo cultural por la hitórica región de Flandes.

 

 

Bueno gente, pues aquí os dejo uno de los viajes, hechos por una de las tierras que tanta historia y relación han tenido con España. Dejaremos de lado las batallitas de época de la dinastía de los Austrias, y nos centraremos en lo cultural y paisajístico.

El viaje a Bélgica, fue como muchos otros, un poco carambola, porque no era uno de los marcados en rojo en mi mapa viajero como futuros próximos destinos, pero ya sabéis lo que ocurre cuando de vuelos baratos se refiere..., y esta vez al estar en esta época de Semana Santa en la zona de Gerona, ,desde allí había vuelos super baratos, que luego se compensaban eso sí, con precios al estilo europeo en tierras belgas...

El tour esta vez sería sobretodo por la zona norte del país, la región de Flandes, ya tras conocer Bruselas, la mayoría de ciudades que se pisarían serían de allí (Amberes, Gante, Brujas...), y aunque a mí me habría gustado conocer algo de la región de Lovaina como Lieja o alguna otra importante, los consejos que leí en varios foros, me hicieron descartar esa opción, para finalmente sólo visistar Dinant y Namur en el sur.

 

Manos a la obra en esta Semana Santa, tocaba llegada a una fría y oscura Bélgica, tomando pie en tierra en Bruselas. Y esa sensación existiría durante todo el resto del viaje por ciudades belgas, porque el frío y la humedad de la zona se te metía en el cuerpo y era imposible quitártelo de encima, lo que unido a llevar ropa muy primaveral desde España, hiciera el resto a crear esa sensación..

Tras dejar las cosas en el hotel, bien situado en el entorno de la Estación de tren Brussel Noord, tocaba dar un paseo por la capital, allí lógicamente la parada obligatoria era la Grand Place, plagas de turistas y rodeada de deliciosas, aunque caras, tiendas dedicadas al chocolate, y aprovechando para comer algo en alguno d elos bares del centro, en donde llegó el primer "palo" en forma de factura al pagar por una mísera botella de agua de cuarto de litro la friolera de 4€..., y es que pareceque el agua allí era un bien preciado, porque el precio en los supermercados, tampoco es que fuese especialmente normal...

 

De postre eso sí, tocaba un fabuloso gofre bañado en chocolate belga exquisito, que al menos bajaría los malos humos de la comida... ; con el estómgado lleno de placer, tocaba un paseo por la ciudad, en donde destacaban aparte de la citada Plaza, el cercano y pequeño Manneken Pis, del cual conseguir una fotografía en condiciones era muy difícil, al estar plagada de turistas, la Galería de la Reina, plaga de tiendas y comercio de todo lujo, y también allí cerca la Catedral de Sainte Gudule, del siglo XVI y conservada en muy buen estado.

En Bruselas a decir verdad, todos los edificios importantes se encuentra relativamente cerca, salvo alguna excepción, por lo que la siguiente parada era en el también cercano Parc de Bruselles, con visita obligada de las afueras del Palacio Real de Bruselas, sede oficial de los reyes de Bélgica, aunque su residencia habitual está en el Castillo de Laeken, a las afueras de Bruselas. Toda esa zona está plagada de jardines, parques, edificios históricos, culturales y religiosos muy importantes, que aunque no entres a visitar por dentro, sí merecían la pena un paseo por las afueras. Entre ellos destacaban la Iglesia de Nuestra Señora del Sablon y los jardines de su alrededor, la Plaza Real del siglo XVIII con la Iglesia de Santiago al fondo, y la estatua de Godofreo de Bouillón (gobernador de Jerusalén durante la Primera Cruzada), varios museos como el Musée Fin de Siècle, Musée Magritte..., y por encima de todo, a mí gusto, el Mont des Arts, con unos jardínes espectaculares y unas vistas panorámicas de la ciudad envidiables. Ahí acababa el primer día en suelo belga, ya que tocaba ir pronto a la cama, que se iba el sol y al día siguiente tocaba ruta en tren.

 

El planing para este día no era nada del otro mundo, pero sí incluía una nueva ciudad en el recorrido, ya que por la mañana tocaba visita de la cercana Lovaina, y por la tarde nuevamente Bruselas. Lovaina es una ciudad pequeñita, famoso por su movimiento estudiantil, es lo que se llama una ciudad universitaria, ya que la mayoría de habitantes del centro de la ciudad son estudiantes, no en vano, se la conoce como la "Salamanca europea", siendo su Universidad Católica fundada en 1425, y es en la actualidad la más grande Bélgica. Obviamente una universidad tan antigua tenía que contar con un edificio con características arquitectónicas acordes a su época, y así era, así que lo primero que tocaba era visitar el edificio que albergaba la Katholieke Universiteit Leuven. En sus cercanías está quizás el otro edificio más famoso de la ciudad, el Ayuntamiento de Lovaina, de estilo gótico, y decorado con cientos d efiugras esculpidas en su fachada, lo que lo hace aún más espectacular, el edificio está situado en la Grote Markt, teniendo justo enfrente otro edificio famoso, la Igleisa de San Pedro. No hay mucho más pra visitar en la ciudad, máxime en un día festivo como era ese día, en elq ue todo estaba cerrado. Aún así, también es recomendable si estáis por ahí visitar el Jardín Botánico, muy bonito, y con multitud de especies, y dar un paseo por la calle Oude Markt, donde podréis ver edificios góticos dde viviendas muy característicos y en muy buen estado, rodeados de bares, pubs y terrazas, en lo que es la zona con más ambiente de la ciudad. Supongo que en fechas no festivas tendría más movida, porque esos días de vacaciones apenas se veía estudiantes por ahí...

En la ciudad también se pueden ver pequeños canales de agua, aunque lógicamente no tienen nada que ver con ciudades como Gante o Brujas.

 

La tarde ya en Bruselas de nuevo, se completaba con la visita a la zona de los edificios del Parlamento Europeo, y es que a pesar de mi pensamiento antieuropeísta, estar en Bélgica y no conocer esa zona era un pecado. Allí se encuentran varios edificios, como el citado Parlamento, la casa de la Historia Europea, el Parlamentarium, o la Plaza Espace Léopold. Quizás lo más interesante de todo el lugar, sea la casa de la Historia Europea, donde se pueden ver un poco imágenes y maquetas acerca de la UE, su historia, origen, estados miembros, fundadores, etc.

Y en eea entorno de Bruselas, hay que ir a conocer la zona del Parque del Cincuentenario o del Jubileo, mandado construir por Leopoldo II y que hace referencia a la EXPO de 1880, en donde se conmemoraban los 50 años de independencia de Bélgica, con el Arco del Triunfo presidiendo todo el paruqe y como edificio más representativo, aunque allí otroas edificios importante como la Gran Mezquita, el Museo de Historia Militar, los Museos Reales de Bellas Artes...

 

El siguiente día tocaba visita de todo el día la ciudad de Gante, cuna del emperador Carlos V (Carlos I de España). Para mí, una de las más bonitas de Bélgica, sin tener nada que envidiar a la famosa Brujas, ya que es muy similar, y aunque no tiene ni la mitad de fama que ella, merece bastante la pena hacer una parada en ella para verla.

El trayecto hasta Gante fue en tren, y es que muchos de los que penséis ir a Bélgica, apostearéis por aqluila run coche, pero realmente no merece la pena, ya que allí aparcar es sumamente imposible, y las conexiones por transporte ferroviarios son excelente en todas las ciudades, y no eran precios muy elevados.

El edificio más representativo de Gante era el Castillo Gravensteen, del siglo X (Castillo de los Condes), rodeado de una gran muralla que lo separa del canal de agua que hay a sus pies, lo que lo hace aún más curioso. El río Lys está plagado de pequeñas embarcaciones, en la que muchos turistas hacían un paseo por la ciudad, destacando sobre todo la típica foto de la ciudad de los canales con el puente de San Miguel y su Iglesia al fondo. Toda esa zona del río estaba plagada de terrazas y bares, ya que es la zona más turística de la ciudad, es lo que conoce como el Muelle de las Hierbas o Graslei para los flamencos.

La otra parte que más movimiento de turistas recibe en la diudad, es la paralela Post Plaza, en donde se encuentra la Iglesia de San Nicolás, de época tardogótica, y también con un exterior muy llamativo, con sus pináculos, arbotantes o arcos apuntados tan propios del arte gótico.

No menos graciosa resultaba la plaza Vrijdagmarkt, en donde había puestos de mercadillo callejeros, que junto a la fachada gótica de los edificios de su alrededor, daban una imagen típica de postal, todo ello compañado de numerosos puestos de patatas fritas, el otro plato típico belga, junto con los chocolates, y que tanto haría mis delicicas... al lado de esa plaza, ya tirando hacia el norte de la ciudad, en donde se unen las calles de la plaza con el río Lys, se encuentra el Dulle Griet, un cañón gigante de hierro de color rojo, que se usó en el siglo XV durante el asedio de Oudenaarde en la época de las guerras de religión tras la Reforma Protestante.

Y por supuesto, no pueden dejarse sin visitar la gran Catedral románica de San Bavón del siglo X, y el cercano Campanario de Gante del siglo XIV, el "Het Belfort van Gent", y muy cercano a estos dos edificios está el Ayuntamiento de la ciudad, donde su fachada nos deja ver el ejemplo del poderío económico que tuvo esta región durante toda la Edad Media y Moderna. Aún así, las mejores vistas de la ciudad, son las que deja ver la torre homenaje del Castillo.

A la vuelta de nuevo en Bruselas, que hacía de eje conector con el resto de ciudades, tocó visita de la zona de los murales de Tintín, del dibujante belga Hergé, que decoraban gran parte de las fachadas al sur de la ciudad.

 

Un nuevo día más, y estaba vez tocaba de nuevo el tren hacia otra ciudad importante del nortede Bélgica, Amberes, llamada en flamenco Antwerpen, y llamada antiguamente Antuerpia. Es la ciudad más poblada de Bélgica, y su área metropolitana sólo está por detrás de la de región de Bruselas, para que os hagáis una idea de la importancia de dicha ciudad. Cuenta además, con el segundo puerto más importante en tráfico comercial de Europa, sólo superado por la vecina Rotterdam. Pero si por algo es conocida la ciudad, aparte de por sus edificios históricos y el puerto, es por ser la llamada cuna del diamante. Amberes también fue el lugar en que se hizo el edificio de bolsa más antiguo del mundo, allá por el siglo XVI.

Lo primero que encuentra uno al salir de la Estación Central de tren de Amberes, es el Diamantkwartier o Barrio de los Diamantes, donde hay multitud de comercios dedicados a tan precioso mineral. El origen de la relación del diamante con la ciudad, hay que buscarlo allá por el siglo XV, gracias al invento de un nuevo tipo pulido del diamanate, por parte del joyero flamenco Lodewyk van Berken, que unido al hecho de que Amberes fuera un importante foco comercial a nivel mundial, daría a la ciudad esta relevancia en el comercio y pulido del diamante, completándose ya en el siglo XIX, con la llegada de familias, sobre todo holandesas, y hasta la actualidad, en donde el barrio está dominado por comerciantes de origen judío, hindúes, armenios o cristianos maronitas del Líbano, conocidos todos como diamantaires, y empleando en el oficio a alrededor de unas 30.000 personas.. Existe además en la otra punta de la ciudad el Museo del Diamante (DIVA), a orillas del río Escalda. Cerca de la llamada ciudad de los diamantes está también el Zoo de la ciudad, que cuenta con bastantes visitantes, por si alguno os sobra tiempo y queréis completar la visista de la ciudad.

En Amberes todo gira en torno a la plaza Grote Markt, en donde está el Ayuntamiento de la ciudad (decorado con banderas de las regiones de Bélgica y de los países que forman parte de la UE), y en medio de la plaza la Fuente del Brabo. Esa fuente tiene que ver con el origen de la ciudad, ya que el nombre de Amberes en flamenco deriva de Ant (mano) y de Werpen (lanzar), y es la referencia a la historia mostrada por dicha escultura, en la que aparece representada la leyenda del capitán romano Silvio Brabo cortando la mano al gigante Lange Wapper (Druon Antigoon), el cual cortaba la mano a todos los capitanes de barco que se negaban a pagarle el peaje, y se las lanzaba al río Escalda. Según esa leyenda, sería ese capitán Brabo el que coseguiría cortarle la mano al gigante, haciéndole lo mismo que el había hehco, y nos muestra el momento exacto en que el capitán romano lanza la mano del gigante al río.

Una de las cosas que más marcaría mi paso por las orillas del río, fue encontrar rnumerosos carteles tanto en español, como en flamenco, acerca de la desaparición de un joven español de origen vasco, que trabajaba en la ciudad, llamado Hodei, desaparecido desde el 2013, y del que no se sabía nada, lo cual hizo que al llegar a casa buscara información acerca de tal desaparición, encontrándose años después, ya en 2016 su cadáver en el río, sin llegar a ser condenados sus asesinos..

En esta ciudad, también destaca la plaza Groenplaats, donde se encuentra la estatua de Pedro Pablo Rubens, que aunque no nació allí, si desarrolló gran parte de su carrera pictórica en esta cidudad flamenca. A orillas del río también está otro de los edificios característicos de Amberes, es el Castillo de Steel ("la roca" en flamenco), construido en el siglo XIII. En el jardín que hay justo delante, destaca especialmente la estatua del citado gigante Lange Wapper. Y en el arco por el que se accede al castillo destaca un relieve del dios celta de la fertilidad Semini, al que recurrían las mujeres para quedar embarazadas. allí cerca también, se puede dar un paseo por las orillas del río Escalda, y ver la importancia de este puerto belga...

El día acabaría con una búsqueda por el centro de Bruselas, de un maldito bar o pub en donde poder la final de Copa del Rey, entre Barça y Real Madrid, lo cual resultó harto imposible, y es que en todos los bares sólo había fútbol inglés, acabando viendo el partido en un bar tetería de estilo árabe, donde la gente del barrio acudía a fumar en cachimbas...

 

El jueves la ruta continuaba, por primera vez, lejos del territorio flamenco, y es que había visita a las ciudades de la región de Valonia, en este caso a Dinant y Namur, que sería lo único que se visitaría más al sur de Bruselas...

La primera parada por la mañana sería la ciudad de Dinant, a orillas del río Mosa, por lo que se la conoce Hija del Mosa. Es conocida también por ser la ciudad donde nació el inventor del saxofón, Adolphe Sax. Obviamente lo uqe más llama la atención en dicha ciudad es la Iglesia de Notre Dame y detrás suya en lo alto de la montaña la Citadelle. Pero para llegar a ellos desde la estación de tren, hay que cruzar el Puente de Charles de Gaulle, dedicados en honor del general y presidente francés, al haber sido herido en la Primera Guerra Mundial en las cercanías de la ciudad. El puente está todo decorado con pequeñas estatuillas de saxofones. No obstante, como os decía, lo que sale en todas las postales es la curiosa iglesia de Notre Dame, del siglo XIII realziada en estilo gótico, pero con el hecho llamativo de tener un campanario con forma de pera . La Iglesia es muy pequeña, y estrecha, lo que unido al hehco de estar enclavada justo en las faldas de la ladera, hace que su aspecto sea aún más llamativo. Desde las afueras de la Iglesia se puede subir en funicular a la Fortaleza, en la que en su interior no hay mucho que ver, salvo algunas exposiciones y objetos militares de la Gran Guerra, pero donde lo mejor es contemplar las espectaculares vistas de la pequeña ciudad desde lo alto. Poco más hay para ver en esta pequeñaja ciudad, salvo que os animéis a entrar el museo del Saxofón, situado en la casa de su fundador, que da también nombre a la calle en que se encuentra, Adolphe Sax.

 

A la tarde tocaba visita de Namur, capital de la región de Valonia, y de la provincia que lleva su nombre, por lo que importante era. Lo más destacable de la ciudad es obviamente su Castillo del siglo X, ya que el resto de la ciudad, podríamos decir que es muy urbana y comercial, sin mucho que ofrecernos.

Caminando desde la estación de tren hasta el castillo, lo primero que llama la atención, mientras vas viendo el cambio las viviendas respecto al norte de Bélgica en la zona flamenca, es la Place d'Armes, donde está el campanario de la ciudad (Belfry of Namur). Para llegar al castillo hay que cruzar el río Sambre, afluente del Mosa, con el que confluye justo a las faldas del castillo. Ya allí, en el castillo, la vista de la ciudad es muy interesante, destacando sobre todo el puente de Jambes, del siglo XVI, justo al otro lado de la ciudad, ya cruzando el río Mosa. Otro edifcio interesante de la ciudad es la Catedral de San Albino, cuya fachada barroca recuerda mucho a las italianas, salvando las distancias obviamente. Y al final entre una ciudad y otra, paseos por sus calles, heladitos para el cuerpo y los respectivos viajes en tren, iban pasando los días...

 

Para el viernes quedaba lo que para muchos era el plato fuerte, y a decir verdad, así era, ya que la visita de Brujas duraría día y medio, haciendo noche en ella, y disfrutando junto con otros tantos cientos de turistas de sus maravillosos canales, y es que esta perla flamenca se la conoce con el nombre de la "Venecia del Norte". El nombre de la ciudad no tiene nada que ver con la brujería ni nada parecido, si no, con significado en neerlandés, que es puente (Brug), y siendo su nombre en plural (puentes) por la gran cantidad de puentes que existen en ella.

La historia de la ciudad es cuanto menos interesante de explicar, ya que hasta aproximadamente el siglo XI tenía salida directa al mar, pero a partir de esa época la sedimentación fue cerrando su salida al mar, quedándose a unos 15 km de la costa, pero teniendo la suerte de que una gran tomrenta un siglo después, provocó un canal natural que haría que la ciudad tuviese salida al mar. Este hecho sería super importante, porque hizo y ha hecho que la ciudad haya sido una de las más importantes en el tema comercial marítimo con la zona del Mar del Norte. Además, fue una ciudad con una industria de lana muy importante, especialmente en el siglo XIV y XV, lo que haría que incluso entrara a formar parte de la comercial Liga Hanseática. Aquí además, en esta ciudad, nacería en el siglo XV Felipe I de Castilla (El Hermoso), que contraería matrimonio con Juana de Castilla (La Loca),y de los cuales nacería entre otros el futuro Carlos I de España (y Carlos V de Alemania).

 

El casco viejo de Brujas, fue delcarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su belleza arquitectónica, la cual a pesar de haber sido restaurada en varias ocasiones conserva todo su esplendor. Toda la ciudad está orientada en torno a la Grote Markt o Plaza Mayor, en donde está el campanario de Brujas, del siglo XII, al cual se puede subir a su parte más elevada, a pie los escaleras eso sí, y haciendo una cola interesante, pero pudiendo llegar a tocar la campana en su parte más alta, y viendo unas vistas expléndidas de la ciudad, en esa misma plaza, también destaca el edificio de lo que es hoy día el Juzgado Provincial, de estilo neogótico al haber sido reconstruído en varias ocasiones. Justo al lado, se encuentra otra plaza, De Burg, en donde está el Ayuntamiento, con su característico estilo gótico flamenco de color blanco.

Pero claro, una visita a Brujas, sin hacer un paseo en barco no es una visita, así que ya sabéis. Los precios no eran muy elevados si no recuerdo mal, y merece bastante la pena, porque paseas con vistas de viviendas, edificios artesanales de antiguas fabricas textiles, parques y puentes muy interesantes todos ellos. Y claro, a nadie puede olvidársele para en el Muelle del Rosario, en el cual tendrás que esperar un buen rato para conseguir un hueco, en la que hacer una foto de la postal típica de Brujas, con elos edificios y el canal Dijver al fondo, al lado del puente de la Estatua de San Juan Nepomuceno.

Conviene eso sí, que si estáis por allí, aparte del citado viaje en barca por los canales, dediquéis un rato a pasear por las calles de la ciudad, porque merece bastante la pena, fijandóos en el estilo de los edificios, las calles empedradas, vegetación por todos lados, canales que se cruzan por debajo de los puentes que caminas..., todo ello mientras haces una parada en el Museo del Chocolate, camino de la Plaza del pintor flamenco Jan Van Eyck, en donde parar a tomar el sol o descansar, con la vista de los canales al fondo, para continuar de nuevo hacia la Grote Markt, paseando por las calles paralelas viendo la fachada del edificio del Toljuis (Antigua Aduana) o ya el moderno Teatro Municipal de Brujas.

A mí, eso sí, uno de los edificios y vistas de la zona que más me gustó, por la naturalidad del conjunto, realismo, y sobretodo estar menos plagado de turistas, fue el edificio del Hospital de San Juan, un hospital medieval del siglo XII, que mantiene aún hoy día su fachada característica de época medieval flamenca, y que algunos podréis encontrar entre los puzzles que ha hecho la marca Educa Borrás para adultos.

 

 

Y así, casi sin darse cuenta uno, tocaba la vuelta a Bruselas, en lo que sería el último día del viaje por tierras belgas. Allí ese día por la tarde, tocaba visita de lo único que quedaba por ver de la capital: El Parque de Heysel y todos los edificios que hay a su alrededor. Allí, destaca uno por encima de todos ellos, el Atomium, que se supone que representa un critsal de hierro aumentado 165 mil millones de veces, y que está compuesto por nueve esferas de acero, a las que se puede entrar en su interior. Su origen hay que buscarlo en la EXPO de 1958 en la ciudad. Quizás lo más llamativo de este edificio tan singular, era la propia subida por las escaleras mecánicas que había entre las diferentes esferas. Desde lo alto se puede contemplar una parte de la ciudad, el Museo de las miniaturas (Mini Europe), el famoso y trágico estadio de fútbol de Heysel.

A mí, poco me agradó el Atomium, y me llamó mucho más la atención el parque Mini Europe, donde aparecen en miniaturas con detalles espectaculares, edificios importantes de Europa, de Londres, París, Pisa, Venecia, Berlín, Atenas..., y entre los que destacaban de España la Catedral de Santiago, en la que habría foto obligada obviamente, el Monasterio de El Escorial o la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla.

Tras esta visita tocaba recogerse pronto al hotel, que al día siguiente había vuelo de retorno a primera hora de la mañana, y el cansancio de tanto viaje era importante...

 

Gracias!!!

Rally.

 

ÁLBUM FOTOGRÁFICO. (pasa sobre las imágenes para verlas en grande).

 

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