PAÍSES VISITADOS

ABRIL 2019. HAMBURGO-COPENHAGUE. (Javi y Rally).

 

 

Pues he aquí un viaje que había ganas de hacer, sobre todo por visitar la grandiosa ciudad de Hamburgo, la segunda ciudad más grande de Alemania, y en la que destaca sobremanera el excéntrico y alternativo barrio de Sankt Pauli. Así, que allí que nos lanzamos, encontrando un vuelo relativamente barato, con llegada en Hamburgo, y vuelta desde Copenhague, lo que hacia que hubiera que planear bien el viaje, con transportes, horarios, etc. Fue un viaje que lo organizamos con apenas una semana de antelación, al tener yo libre esos días de Semana Santa, y no tener que hacer el papel de padre esos días...

En estos cuatro días en que recorrimos las ciudades, estuve acompañado por Javi, amigo desde la universidad, el cual se apunta siempre que puede aun bombardeo, (nunca mejor dicho en esta ciudad alemana), y como buen aventurero y viajero que es, se unió al tour.

Del nivel de alemán que manejaba el que aquí os escribe, no quedaba prácticamente nada, y es que desde 2008 ya ha llovido mucho, y las conversaciones con los germanos, como haría en 2008 en Berlín, esta vez tendrían que ser inglés, o lo poco que controlamos ambos...

Lo primero que hay que indicar a los futuros viajeros a la zona, es que a día de hoy, Dinamarca no usa la moneda euro, lo cual es un fastidio, sobre todo si no llevas el dinero cambiado desde España, y tienes que hacerlo allí en las casas de cambio, donde te meten unos buenos palos, cosa que nos ocurrió a nosotros, al organizar todo super rápido.

 

La llegada a Hamburgo para mí, supuso una experiencia increíble, era como la primera vez que volaba en avión, y es que desde el año 2014 no pisaba un aeropuerto, y la verdad es que ganas había, pero ya sabéis, esa es una de las consecuencias de ser padre de familia, aunque sea a tiempo parcial, pero viajar y ser padre, no es muy compatible no... Llegamos muy pronto, ya que el avión salió de Madrid a primera hora de la mñana, teniendo que dormir el día anterior en casa del hermano de Javi, Juan Luis, otro gran amigo de viajes y aventuras cuando su curro se lo permite, y que fue el que nos llevó hasta el aeropuerto a primerísima hora de la mañana.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar al barrio de Sankt Pauli, donde habíamos cogido el hotel, era el nivel de pobreza que se veía en la calle (multitud de gente mendigando, todos eso sí, con una botella en la mano), los restos de la fiesta nocturna que debería haber en la zona de la noche anterior, así como un lugar que denotaba que su población es gente de mente muy abierta y alternativa (innumerables clubs de alterne, salas de cine X, bares gays, casas okupas, comercios alternativos locales...). Aquí las multinacionales no tenían cabida. No os extrañe que esta zona de Hamburgo, se la conozca como el Barrio Rojo de la ciudad, y para muchos es más real y menos turístico que el famoso de Amsterdam. Aquí se veía que era como una ciudad dentro de otra ciudad, donde casi todo estaba permitido, el sexo, la droga, el alcohol..., pero eos sí, sin dar la sensación de peligro en ningún caso, ni de día ni de noche.

 

Nuestra primera parada obligatoria al dejar las cosas en la habitación, era la visista del estadio Millentor, la casa del famoso equipo F.C. Sankt Pauli,del que tanto habíamos oído hablar, y del que tantas camisetas portábamos en casa con sus calaveras y eslogans antiracistas y antifascistas..., así que allí nos dirigimos.

Habíamos leído muchos libros, visto muchos videos y reportajes en televisión acerca de este equipo, considerado por muchos el más popular del mundo, y en número de ventas de merchandising, incluso por encima del gran Bayern de Munich, y eso que es un club que ha pasado los últimos 15 años entre 2ª, 3ª y 4ª división del fútbol alemán. En esos momentos camino del estadio, no paraba de acordarme de una amiga de la universidad de este barrio (todavía me acuerdo dle nombre, Kerstin Fulge), y las historias que me contaba del barrio, sus calles, problemas y el equipo de fútbol, cómo hacía de integrador social en un barrio muy pobre económicamente. Y es que se nota la degradación del barrio cuando paseas por sus calles, tiene una mezcla de ciudad alternativa con una portuaria (no olvidemos que el puerto de Hamburgo es uno de los más importantes de Europa, y que más tráfico comercial mueve, siendo el tercero, sólo por detrás de Rotterdam y Amberes).

La llegada al estadio fue muy estremecedora, no os podéis imaginar la de veces que había visto fotos de esa fachada y la escultura del escudo a la entrada, y lo que soñaba con poder hacerme alguna foto en el lugar. Así hicimos, y tras una buena sesión de fotos acudimos al estadio. Fue un poco desastre, porque quería aprovehcar para hacer una visita, pero entre el precio, horario y nuestro nivel de inglés no conseguíamos atinar a qué coño había que hacer. Así que, de forma muy tortillera, reservamos una visita guiada (sin saber qué íbamos a ver realmente), y nos pusimos manos a la obra a hacer saqueo de la tienda oficial del club. Era un sueño cumplido, y vaya que si se cumplió con más de 120€ gastados en ropa y souvenirs para los peques y la familia... (pantalones, gorras, mecheros, camisetas, bufandas...), no si antes dejar un recuerdo de pegatinas del A.D. Alcorcón en los cambiadores, donde todo el que por allí pasaba dejaba su seña de identidad, y es que para quien no conozca nada de este club, que busque un poco por internet para que sepa de lo que estamos hablando...

Tras las correspondientes compras mías, y de Javi, que también hizo acopio de un buen número de enseres (baratos no eran todo hay que decirlo, se aprovechan de la fama del club), conseguimos enterarnos de dónde y con quien empezaba la visita guiada..., eso sí, sin comprender nada de las explicaciones, porque eran en alemán, aunque el guía era super majo, y no hacia nada más que mencionarnos, al gustarle la bufanda que llevaba del Atlético de Madrid (realmente era una que ponía ANTIMADRIDISTA), y es que era la única bufanda futbolera la que tenía por casa de mis padres, que era donde vivía en esas fechas, porque el resto estaban en mi casa...

El grupo era muy numeroso, y eso que era un día laborable, con alrededor de unas 25-30 personas, y había otro grupo de otros tantos con otro guía, así que imaginaros el tirón que tiene este club. Al poco de la visita conseguimos hablar con una chica del grupo, que hablaba español, y que nos hizo de traductora a ratos, lo poco que pudo, lo cual nos sirvió de gran de ayuda, pudiendo entender batsante de la intrahistoria del club. Fallo mío, no habernos quedado con su número de móvil, o algo, porque además era de una peña del sur del país, y seguía al equipo en todos los desplazamientos por el país.

De la visita (la cual es de obligado cumplimiento si vais allí, aunque no entendáis una mierda, de verdad), lo que más impresiona es la salida del tunel de los vestuarios al campo, con todo a oscuras, con insignias de Welcome to Hell, calaveras por todos lados... Por fuera el estadio da una sensación de cutre y viejo de cojones, pero claro, para eso hay que entender la historia dle club, donde hace unos 20 años, un grupo empresarial quiso reformar el estadio, y especular con el terreno, construyendo un centro comercial, hoteles... en la zona, pero la población y aficionados del club se negaron a ello, prefiriéndo ser un club de barrio como habían sido siempre y nada de elitistas, aunque en el fondo mueve mucha pasta...

La visita de los vestuarios de los jugadores (donde te puedes hasta sentar en las propias taquillas), se completaba con el pasadizo por el citado tunel, para acabar en las gradas del vetusto estadio, donde las gradas y fachadas están todas pintadas con frases antiracistas, anti homófobas..., y donde el guía nos contaba historias de cómo en una visita del gran Bayern, uno de sus jugadores en una entrevista a la televisón alemana, no paraba de mencionar el ambiente y animación de la grada, aún a pesar de ir perdiendo por goleada, lo cual era un ejemplo de lo que significa el club.

 

Tras el pertienente paseo por el cesped, banquillos, y gradas, tocaba una de las experiencias más bonitas que he vivido en un campo de fútbol, y era ver los entresijos del estadio, paseando por las zonas VIP, cafeterías interiores, palco presidencial, y sobretodo algo, que o he visto que dejen hacer en ningún otro palco, y es el hecho de poder visistar los palcos privados. Había alrededor de unos 100 o así, cada uno de una empresa diferente, de la cervezera local ASTRA, de empresas locales, de amigos..., y hasta una del club de alterne más famoso de la ciudad, en la que había hasta una barra americana de baile de striptease. Y es que allí nos explicó el guía, que al ser un palco privado del club, iban chicas a hacer bailes eróticos (no sabemos si algo más), para amenizar el partido a los allí presentes, aunque hubo una época en la que hubo enfrentamiento y discusiones con la afición del club, por verse el show desde las gradas, por lo que tras una serie de protestas tuvieron que colocar la barra americana en una zona menos vistosa desde el exterior, sin oponerse el propio club a este ambiente tan sexual, por la cantidad de dinero que movía este puticlub con patrocinios.

Todos los palcos estaban ambientados según la empresa que los pagaba, ya fueran con forma de barcos, bares, campos de fútbol, etc., y en uno de ellos al coger un vaso serigrafiado del club, y ver el guía con la cara con la que lo miraba, me dijo algo como que lo guardara en la bolsa y como si nadie hubiera visto nada, menudo detallazo, y es que lo que para ellos era un vaso más, para gente como nosotros es una reliquia, que tengo en el salón y cuido con mucho mimo...

 

 

Tras nuestra visista al estadio, y quedando impactados por su historia y super agradados con la visita, nos dirigimos a buscar algún sitio para comer algo, y es que eran cerca de las 17h de la tarde y nosotros sin comer, salvo el tentempié del avión... no sin antes volver a pasar por la tienda del club, y aprovechar los descuentos que hacían por comprar el pase de la visita guiada, que sin nuestra amiga hispanohablante, no habríamos sabido que existía... Una cosa sí nos quedó clara de nuestra visista al club, y es que pese a la fama que tiene de club modesto, alternativo, popular, etc., en el fondo tiene una esrtuctura y desarrollo que no tienen nada que envidiar a los clubes mundiales, porque el turismo y negocio que mueve es brutal. Cuando al día siguiente entramos en el centro de la ciudad, a la tienda del Hamburgo SV (campeón de Europa y que nunca había bajado a 2ª división), y verla vacía, sin casi nada de atracción turística, nos dimos cuenta de lo que mueve este club. Y es que hasta las propias guías de turismo de la ciudad recomiendan la visita del barrio y del club, para que os hagáis una idea

Tras la comida-merienda, hicimos una visista por nuestra cuenta por la ciudad, subiendo a uno de los barcos que recorría la desembocadura dle Elba, y que nos mostraba la grandeza del puerto de esta ciudad, y de lo que también fue antaño, cuando estaba la Liga de la Hansa en la Edad Moderna, y todo el comercio que se movía en la zona. Allí hicimos una parada en una especie de playa, donde los hamburgueses estaban descansando, tomando el sol (aunque calor no es que hiciera la verdad) y paseando.

Esa tarde no nos dio tiempo a mucho más, así que de vuelta al hotel y al barrio, viendo todo el barrio rojo con luces y con el ambiente nocturno que tanta fama le había dado. Tras cenar en un kebab, había que ahorrar porque la ciudad barata no era, y eso que estábamos en el barrio popular, más pobre y con más inmigrantes de la zona, fuimos a visistar la zona "interesante" del barrio rojo de Sankt Pauli, y esta no era otra que la famosa y prohibida calle HerbertStrasse, en una zona donde está permitida la prostitución, y que es una calle donde sólo pueden pasar mayores de 18 años y varones. Las mujeres tienen su entrada prohibida. Yo ya conocía de la existencia de dicha calle por mi amiga alemana de la universidad, que me habló de ella, y la controversia que crea entre los habitantes, abiertos de mente por un lado, pero en contra de la exclavitud sexual por otro lado. Allí, en una calle de menos de 200 metros, puedes encontrar escaparates don las chicas sentadas, todo super decorado, limpio, con luces, como si fueran maniquíes de una tienda de ropa, diciendote cosas en alemán que no entiendes, pero que intuyes, y te da la sensación de ir de compras a un centro comercial y elegir la que más te guste. La sensación es un tanto curiosa, sobretodo los que venimos de lugares donde el tema sexual es tan oculto y prohibitivo. Llegamos incluso a preguntar el precio de sus servicios, quedando alucinados por lo barato que nos parecía, máxime cuando eran chicas, que en cualquier otro país serían modelos o similares... No sabemos si allí trabajan con todo legal, o cómo se mueve el tema de la prostitución, pero parecía todo legal dentro de esa calle, otra cosa era lo que veías fuera, en las calles aledañas, donde sí encontrabas las típicas chicas que hacen la calle, que seguramente tendrían a los proxenetas detrás de ellas, siendo la mayoría de ellas de rasgos del este de Europa.

Al ser un día laborable no había mucho ambiente, pero sí lo suficiente como para ver a grupos de turistas (ingleses sobre todo), negociando con las chicas.

Nosotros acabamos en un bar del barrio rojo, viendo un partido de Champions League, todo ello amenizado con bufandas futboleras en el techo, y un rastafari que hablaba español al haber vivido en España unos años...

No llegamos a terminar de ver ni siquiera el partido, y nos fuimos al hotel, no sin antes, pasar por una de las calles cercanas al hotel (la nuestra parece ser que era un estilo Chueca en Madrid, por la cantidad de bares gays que había), en donde había muchos pubs, y entramos en uno de ellos a desfogarnos un rato y ver el ambiente alemán en la zona, que para ser martes no estaba nada mal no...

 

Al día siguiente, teníamos prevista una visita guiada de la ciudad, en el formato de Free Tour (menudo invento, sí señor), en la que un chico mexicano nos explicó la historia de la ciudad, sus entresijos, edificios y curiosidades, quedando tanto Javi como yo, encantados de la experiencia.

Recorrimos el caso viejo de la ciudad, lo poco que queda al haber quedado esta ciudad casi destruida por completo en la Segunda Guerra Mundial, con los bombardeos de los Aliados. Tienen hasta una iglesia que han dejado sin reconstruir para que se vean los horrores de la guerra, y nadie lo olvide, para no repetirlo nunca. El guía no paraba de recordarnos la cantidad de dinero que se movía en la ciudad, y es que había dos ciudades, por un lado la zona de Sankt Pauli, barrio popular, con un nivel de vida medio-bajo, y el resto de la ciudad, don multitud de bancos, multinacionales, coches caros..., y todo girando en torno al dinero del comercio porturario durante todos estos años.

De todo lo visitado, destaca obviamente la Rathausmarkt, donde está edificio del ayuntamiento de la ciudad, la zona portuaria, el puente Trostbrücke, del cual había una historia muy importante relacionada con la ciudad y una estatua de un religioso, pero de la cual pasada casi un año desde que escruibo estas letras, poco puedo acordarme ya..., aunque tenía que ver con la fundación de la ciudad también. También en esa zona del barrio judío, destacan unas minibaldosas de bronce que hay esparcidas por el suelo, que representan a los judíos que vivían en esos edificios y que murieron durante el Holocausto, pudiendo leerse su nombre y fecha en que murieron.

Recomendable también son las visitas de la citada iglesia en ruinas de la guerra, la Iglesia de San Nicolás (que a mí me recordaba mucho a la Iglesia Memorial Kaiser de Berlín, que ví en 2008), y de la Iglesia de San Pedro, donde lo más famosos son las esculturas de sus puertas, con forma de cabeza de león, que dicen que si las tocas volverás a visitarla... Y en la zona portuaria es curioso ver todos los hangares y edificios que antaño se dedicaban al almacenamiento de mercancía o incluso viviendas de antiguos pescadores y marineros, y siendo el más destacable el nuevo de la Filarmónica dle Elba. Un edificio, que a mí y a muchos hamburgueses nos parece un atentado contra la inteligencia y el entorno, y es que se trata de un edificio de tamaño increíble, que por fuera en su base se asemeja a un hangar portuario, decorado en su parte superior por cristaleras, que por lo visto arruinó a la ciudad, y estuvo las obras paradas varios años, por fallos técnicos al estar a orillas del Elba, sobrecostes, etc., inaugurada en 2017, y siendo considerada eso sí, una de las que mejor acústica tiene del mundo. Nosotros entramos en la zona que había gratis, y en su interior es todo detalles, y estilo vanguardista y abstracto, con forma geométricas por todos lados, mucha luz. Son 26 plantas de altura, y por fuera se supone que asemeja una especie de olas y/o vela.

Tras la visita guiada, nos fuimos después de comer a visistar el llamado antiguo Túnel del Elba, abierto en 1911 que transcurre por debajo del río, desde una orilla a otra, pudiendo cirular peatones, coches, bicis..., y donde lo más curioso es el sistama de ascensores para bajar a la planta baja de los vehículos. Es curioso la verdad, y un paseo hasta la otra orilla merece la pena, aunque allí no haya nada que visitar, ni un mísero bar o bancos en donde sentarse...

Por la tarde después fuimos de paseo al barrio de Sternschanze, en el distrito de Altona, una especie de barrio alternativo (similar a Malasaña o Lavapiés para los que seáis de Madrid), pero con un estilo demasiado cool y pijo-alternativo, en donde íbamos a concoer la casa okupa Rote Flora, un antiguo teatro que se okupó en 1989 tras varias protestas, ante la noticia de que había sido vendido a un particular que iba a demolerlo. Desde entonces ha sido hogar para los sin techo, local de reunión de artistas, músicos y conferencias y reuniones políticas altenativas. Sin tener ni idea de qué visitar entramos allí, y tras ver una conferencia de presentación de un libro de estilo feminista, decidimos salir por donde habíamos venido, al mirarnos las hembristas con caras de pocos amigos... La experiencia en el barrio se culminó tomando algo en una de las plazas, donde había bares alternativos por todos lados, tiendas de música, ropa alterntiva, productos ecológicos..., pero eso sí, todo orientado a los nuevos pijos powers alternativos con dinero en los bolsillos, a esto está llegando en muchos lugares la izquierda..., si Durruti levanatara la cabeza....

Tras esto, volvimos al hotel y tomamos nuestra última cena en una pizzería alternativa allí cerca, donde una de las jóvenes cocineras era de origen español (cuanto daño hizo la crisis del 2008, encontrando paisanos por toda Europa esparcidos...), y tomando uno de los refrescos producidos en la ciudad, la Fritz-Cola, y es que aquí no hay ni Coca-Colas ni Pepsi en muchos bares... alternativa al capitalismo se llama.

 


Esa misma noche a las 02'50h de la madrugada teníamos el bus que nos llevaba hasta Copenhague, así que tuvimos que hacer tiempo con las mochilas en la parada de bus de Hamburgo, haciendo acopio de alimentos en un Burger King que era lo único abierto en la zona. Hacía mucho que no viajaba una noche entera en bus, desde mis años mozos, y ya no recordaba lo que era dormir en un bus, y la verdad es que después de tanto tiempo cuesta acostumbrarse, jajaja. Quizás lo más interesante del bus fue que, era un bus que venía de Amsterdam, y probablemente cargado de sustancias prohibidas, porque nada más parar en Hamburgo, dos adultos con rasgos marroquíes, entraron uno al bus y otro al maletero, y se llevaron una mochila, aprovechando el revuelo. A pesar de avisar los presentes al conductor y llamar éste a la policía el bus partió rumbo Dinamarca, sin saber de quien podría haber sido la mochila robada. Y cuando llegamos al destino danés, nadie echó en falta ninguna mochila, por lo que probablemente los traficantes usen el truco de introducir mochilas con droga en los maleteros de los buses, sin nadie que las lleve encima, y así evitan riesgos de los controles policiales. Control que por otra parte sí que hubo al cruzar la frontera, y que haría que el poco rato que había conciliado el sueño, se me fuera al garete, al entrar el policía de turno linterna en mano apuntando a nuestros "gepetos"... Y mi mochila encima mía, porque después de ver el percal de los moros al subir al bus, no me fiaba ni de padre, ni yo, ni Javi, jejeje.

Del viaje, aparte de las incomodidades, lo más interesante fue estar despierto al ver amanecer y poder contemplar los paisajes todos verdes de la región, me daba envidia de la mierda paisajes secos que tenemos por Madrid, todo hay que decirlo; así como circular por el puente kilométrico que atravesaba el Estrecho Pequeño Belt, hasta llegar a la isla en la que se encuentra Copenhague (sila de Selandia).

Llegamos cerca de las 10 de la mañana, y lo primero que me llamaría la atención, fueron los millares de bicicletas que veías por todos aparcados, así como sus correspondientes parkings, y es que aquí estamos en el norte de Europa, y hay mucha tradición de circular en bici por todas partes, lo cual a los que venimos de Madrid o alrededores, nos provoca una envidia considerable.

Tras hacer los papeles oportunos en el albergue que pillamos (habitación privada pero baño conjunto, eso sí), nos fuimos a recorrer un poco el centro de la ciudad, hasta el mediodía en que teníamos contratada una visita guiada del Free Tour. Eso sí, no me preguntéis cómo ni por qué, pero en los dos días que estuvimos allí, no terminó de enamorarme mucho esta ciudad, quizás en parte por las prisas, quizás no orientarme bien en dónde estábamos en cada momento..., o todo un poco.

La ruta la empezamos en la Plaza Radhuspladsen, que era la sede del ayuntamiento, y donde destaca la escultura de la Fuente del Dragón (no recuerdo su historia, pero seguro que algo tenía que evr con la ciudad...). Al lado de dicha plaza, está el famoso parque Tivoli, al cual no entramos, por un lado por los precios que pedían sólo por visitarlo, y por otro lado, por las colas que había para poder entrar, pero es uno de los puntos más recomendados por las guías para visitar, pero nosotros siempre solemos ir contra corriente sí.

El guía la verdad es que era muy majo, y nos explicó muy bien cómo funciona el Estado del Bienestar danés, las ventajas, problemas que tenía, los sueldos elevados y coste de vida, el sistema de los apellidos daneses (Borg, hijo de)..., todo ello mientras paseábamos por la ciudad, visitando edificios como el Palacio de Christiansborg, sede del Parlamento danés, la calle peatonal y nudo turístico y comercial llamada Stroget, que acababa en la plaza Kongens Nytorv. Al lado de esta plaza está el famosísimo canal Nyhavn (Puerto Nuevo), que es el que sale en todas las postales de Copenhague, y que estaba plagado de turistas, restaurantes con terrazas, barcazas de paseo, etc., donde nos hicimos nuestras correspondientes fotos de recuerdo, así como un buen catado de gofres con chocolate y helados, a falta de alimentos sanos que llevarse a la boca esos días (todo amenizado por pagos con tarjeta, con su correspondiente comisión al llegar a casa, al no llevar dinero cambiado en efectivo, y ser el cambio monetario allí muy elevado). Lo más bonito, más que el propio canal en sí, son las casitas tradicionales de antiguos burgueses con dinero, su decoración y el color que despdrenden cada una de un color diferente. La ruta con el guía la acabamos en el Palacio Amalienborg, residencia de la familia real danesa, donde nos enteramos de varias curiosidades de la Reina Margarita II, y donde también destacaban los guardias reales al estilo de los británicos.

 

Ese día al acabar la visita guiada, nos dirigimos hacia el curioso barrio de Christiania, situado en una isla a las afueras del centro. Se trata de un barrio que funciona con sus propias normas y leyes dentro de la ciudad danesa, allí las normas las ponen ellos, y ni la policía ni la política danesa pueden hacer o deshacer dentro de sus límites, incluso en la entrada hay un cartel que indica que no son UE y que estás en lo que ellos llaman la Ciudad Libre de Christiania. El origen de etse barrio es en los años 70 cuando un grupo de familias pacifistas aprovecharon el abandono de este terreno de uso militar para ocuparlo y quedarse a vivir allí al estilo comunas. Esto con el tiempo derevió a que se implantaran aquí familias de corte alternativo, que ha dado lugar a lo que es a día de hoy. Y ¿qué es?, pues realmente se trata de un grupo de casas donde sigue viviendo gente que apuetsa por la autogestión, libre pensamiento, ecologismo, etc., pero donde la zona turística es un conjunto de casas y bares gestionados por gente que hace negocios del turismo, de la venta de productos sin impuestos (tabaco, alcohol....), bares y por encima de todo, el tráfico espectaclar de droga en el lugar. Para quien no haya estado nunca allí, puede imaginarse el típico top manta español, donde gente sin papeles vende productos falsificados, situados cada uno a unos metros de distancia, pues aquí es igual, sustituyendo a señores ilegales por legales (todos con aspecto de árabe), con mesitas donde te vendían hachís, marihuana en cantidades que mis ojos jamáshabían visto, y te lo cortaban delante tuya, porros ya hechos, setas, pastillas...de ahí que estén prohibidas las fotos dentro del recinto, como así marcan los inmuerables carteles, que yo no ví o quise ver, para poder llevarme un buen recuerdo.

Para la mayoría de los lectores, cabría pensar que, tanto el precio de esos productos como de los bares sería barato, al estar en una zona libre de impuestos, pero no, eso era peor que un Duty Frre de los aeropuertos..., y los precios eran altísimos, máxime cuando encima había que pagar con la corona danesa. Al salir de allí, me informe de tal lugar, y según cuentan la policía suel hacer la vista gorda de tanto trapicheo y traficantes, porque da mucho dinero y evita la delincuencia en la ciudad, además de ayudar al turismo, taxistas que llevan a los vendedores o turistas..., y cada "x" tiempo suelen hacer alguna redada a la gente que sale del recinto o vuelve a sus casas, por hacerse notar.

Otra de las cosas que nos llamó la atención a Javi y a mí, fue la cantidad de argentinos que veíamos en suelo danés, lo cual nos resultó extraño, hasta que dimos con una de ellas como dependienta en una tienda de souvenirs, que nos explicó que había un convenio entre ambos países, para que los argentinos pudieran ir allí a traabjar unos meses, y muchos lo usaban como trampolín para luego cruzar al resto de países de la UE. Ese día por la noche, salimos a buscar un poco de ambiente, pero en comparación el ambiente hamburgués de donde veníamos nos sabía todo a poco..

 

Al día siguiente teníamos que pillar el vuelo a la hora de la siesta, pero aprovechamos la mañana para visistar lo que nos faltaba por ver. Fuimos andando hacia la Estatua de la sirenita, que tan famosa es, pero que realmente no tiene nada de especial, ni la propia estatua ni el lugar, pero bueno, allí que fuimos a hacernos nuestras correspondientes fotos. Quizás lo más interesante fue el paseo que dimos para llegar a tal escultura, porque paseamos por el parque del Castillo de Rosenborg, después por el barrio de casas de humildes pescadores, todas iguales, de Nyboder, que nos gustó mucho, porque además estábamos fuera de todo el meollo turístico, pero sin alejarnos mucho, y acabamos nuestra caminata en los jardines del castillo de la ciudad (Kastellet), muy bonitos y con poca gente, lo que hacía que el paseo fuera muy agradable.

No nos daría mucho tiempo a nada más, salvo al respectivo postre en forma de helado en un cono hecho de gofre caliente, que estaba buenísimo y muy original, pero super difícil de comer, sin ponerte perdido, todo ello mientras nos sentábamos al sol como dos reyes en la calle Stroget, viendo pasar a la gente.... Y de ahí directos al aeropuerto.

 

Un saludo.

Rally.

 

ÁLBUM FOTOGRÁFICO. (pasa sobre las imágenes para verlas en grande).

 

 

¿Dónde está Rally?