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PORTUGAL

JULIO 2019. ZAMORA-ORENSE-OPORTO-FIGUIERA DA FOZ. (Rally, Juanan, David y Álex).

La aventura portugesa comenzaría el 3 de julio de 2019, y duraría casi una semana. En el camino decidimos pasar por Zamora, Orense y de ahí bajar a Oporto, pasando por ciudades muy bonitas como Braga o Guimaraes, y acabar en la zona turística de Figueira da Foz. Era la primera vez que iba al país vecino, pero no iría solo, si no que en la aventura me acompañarían, mi hermano Juan Antonio, un amigo del barrio desde pequeño, David, y otro de la universidad, Álex. una buena mezcla sí, jajaja, aunque Álex se incorporó a nosotros más en Orense, por temas laborales.

Fue una buena experiencia, en la que eso sí, hubo que echar varias de coche, sobre todo en territorio luso, ya que allí casi todas las autopistas son de peaje, así que hicimos un tour rural, bastante interesante. Todo hay que decirlo, yo conduciendo, mientras el resto de La Tropa iban durmiendo la oreja...

 

La primera parada fue Zamora, tenía ganas de concoer esta ciudad, sobre todo por ser conocida como la cuna del románico europeo, especialmente su catedral y cúpula, aunque tocó verla sólo por fuera. Es una ciudad muy pequeña, pero muy bonita, nos pilló con poca gente porque justo la semana anterior habían sido fiestas allí, y estaba casi todo cerrado (bares, comercios...), aún así, vimos que daba la sensación de tener mucha marcha, y pudimos recorrer la zona de tapeo y bares, que a mí me recordó mucho a Granada, salvando las distancias.

Quizás lo más recomendable, es acercarte, como hicimos nosotros, al río Duero, en donde se pueden ver restos de molinos hidráulicos muy antiguos, y hacer un paseo en barca hasta la otra orilla. Según nos comentaron años atrás, era habitual ver gente bañándose en las orillas, al tener poca profundidad el río en esa zona, pero tras varios ahogamientos, cada vez estaba más restringido el baño en la zona. Eso sí, pude hablar algún día con algún vecino de allí, y nos contaban, cómo la ciudad cada vez tenía menos población y salidas profesionales apra los jóvenes, y quitándo fechas específicas, como Semana Santa, festivos, o el turismo relacionado con el arte románico, apenas había muchas otras posibilidades, lamentándo lo poco que exprimían el paso del río Duero por la ciudad, a diferencia de lo que ocurría en Portugal, y tras pasar por Oporto, me dí cuenta que las palabras de este señor, llevaban toda la razón del mundo... Aún así, al ser una ciudad pequeñita, se recorre en muy poquito tiempo, destacando la plaza de Viriato (el Terror romanorum), o las murallas que rodean la ciudad, las cuales con las luces nocturnas son aún más bellas.

 

Tras dejar Zamora, nos dirigimos a Orense, no sin antes hacer una pequeña escala por Puebla de Sanabria, para ver tan maravilloso pueblo, y los paisajes que le rodean. En un primer momento, habíamos pensado en hacer noche algún día en el entorno del Lago de Sanabria (otro de los lugares que tengo pendientes), y hacer alguna actividad por allí también, pero al final no conseguimos cuadrarlo, por falta de días entre todos.

Una vez llegado a Orense, lo primero que dio la sensación es de estar en ciudad mucho grande lo que muchos de nosotros pensábamos. Aún así, la casa que alquilamos esos días, estaba cerca del centro, pero la extensión de la ciudad es bastante considerable. Pocos de nosotros sabíamos mucho de Orense antes de haber llegado allí, pero tras el paso por la ciudad, nos repetíamos que había superado con creces nuestras expectaivas y que probablemente volveríamos en algún momento...

¿Por qué?, Pues porque sencillamente, es una ciudad muy bonita, tanto arquitectónicamente (tiene una catedral y barrio viejo muy bonito, con callejuelas entrelazadas por todos lados), como por la marcha nocturna (era increíble que cualquier día de la semana había gente de día tapeando, de noche cenando, y de madruagda en los pubs), lo que hizo que alguno de los 4 se lo pasara en grande los días que estuvimos ahí, sin apenas dormir..., y por último, por lo que supone el paso del río Miño por allí, con los manatiales de aguas termales que hay en la ciudad.

Nostros estuvimos en verano, y las termas que había dentro de al ciudad estaban clausuradas por reformas, pero pudimos disfrutar de las que había a las afueras de la ciudad. El primer día, fuímos andando, pobres de nosotros, porque andamos alrededor de una hora de ida y otra de vuelta. El segundo día ya cogimos un trenecito de pago desde el centro de la ciudad, que te dejaba en la puerta de las termas, aunque tenía un horario que no se podía olvidar, si no queríamos volver a pata otra vez...

Lo primero que uno piensa cuando va a unas termas en pleno verano, por mucho que estén al aire libre, es que va a ser un desastre y que te vas a asar, pero para nada. Había dos grandes termas públicas, de acceso gratuito a orillas del río Miño, unas con agua muy caliente, otras tibia y otras fría, que se podían compaginar con un baño a orillas en las propias aguas del río. Era destacable, que no había mucha gente, la mayoría o turistas como nosotros o ancianos, pero para ser verano, se estaba muy a gusto, y cuando te bañabas en las de agua muy caliente, aunque fuera hacía calor, la sensación no era nada incómoda, si no, todo lo contrario.

 

Tras nuestro paso por Orense, tocaba pisar suelo portugués por fin. La ruta se hizo pesada, al tratar de evitar los peajes, pero los paisajes por montañas y zonas verdes fueron muy bonitos, eso sí, no aptos para quien padece de mareos (yo en mi caso, al ir conduciendo estaba super agustito...).

La primera parada fue la ciudad de Braga, tercera ciudad más grande del país, y famosa por el bacalao, las reliquias religiosas que posee, y el estadio de fútbol enclavado sobre una roca de cantera.

En la ciudad sólo hicimos una pequeña escala de varias horas, paseando por el centro, y la verdad es que nos gustó mucho, tenía mucho ambiente, espacios verdes, turistas... (Juanan ya la conocía y no habló muy bien de ella), pero al tener que ir hacia Oporto, no podíamos entretenernos mucho más. Recomendable eso sí, pasar al maneos por la conocida como Puerta Nueva de Braga, una de las puertas de la antigua muralla de la ciudad, restaurada en el siglo XVIII, de estilo barroco y neoclásico.

Tras esta breve escala en Braga, tocaba otra igual de breve, en Guimaraes, otra de las ciudades bellísimas del norte de Portugal, famosa por todo lo que tenía que ver con los religioso, se la conoce como la "ciudad de los arzobispos". Es considerada la ciudad en la que nació Portugal, ya que fue cuna del primer rey dle país en el siglo XII, Alfonso Henríquez, primer rey del país en 1139.

El centro histórico es declarado Patrimonio de la Humanidad, y la verdad es que era muy bonito, todo con calles empedradas y un toque muy medieval, por lo poco que pudimos ver. Subimos al castillo y lo contemplamos por fuera, todos menos David, al que le sentó mal la comida, y es que luego hablaremos de nuestra experiencia con las "francesinhas" portuguesas, jejejeje.

 

Hay un dicho que alguien nos contó, que se dice en Portugal acerca de estas ciudades, es algo así como, que en Braga se estudia (importancia de la universiddad), en Guimaraes se reza (siempre ha sido religiosamente importante), en Lisboa se trabaja (es el motor económico del país y capital), y en Oporto se festeja (ya que es la ciudad considerada como de más ambiente nocturno de toda Europa).

 

 

Tras su nuestro breve paso por Braga y Guimaraes, llegamos por fin a Oporto por la tarde-noche, aparcando a la primera, justo al lado del apartamento (en su momento pensábamos que habíamos tenido mucha suerte, pero el último día comprobamos que quizás el lugar elegido no había sido el correcto y no por que nos mulataran jajaja).

Oporto era una ciudad nueva para todos, salvo para Juanan, que ya había estado también años atrás, aunque daba la sensación de que era su primera vez.

Ese mis día salimos a conocer la ciudad, un poco medio perdidos a la aventura, sin planos ni guías, pero paseando por una iudad con mucha vida nocturna, y sinceramente en la que no daba la sensación de peligro, para nada. al llegar a la zona de la ribera del río Duero, lo primero que hicieron los otros componentes de La Tropa, fue buscar bares en donde hacer un sabroso catado del vino portugués. Mientras ellos hacían acopio de la "sangre de Cristo", yo me fuí a caminar por el puente de hierro (Puente Don Luis I de 1886), que corona la ciudad y cruza el río, contemplando las vistas de la ciudad, quedando fascinado por ella, y por el que pasa el metro, del que si no te das cuenta, te lleva por delante, porque funciona al estilo tranvía...

Y es que la mayoría de gente, al menos en Madrid, suele ir de viista y recomendar más Lisboa, antes que Oporto, yo la verdad es que no conozco la primera, pero los 4 que estuvimos allí, quedamos encantados de la ciudad, tanto por su vida diurna como nocturna.

Al día siguiente habíamos contratado una viista guiada de esas de Free Tour, a la que al final sólo fuí yo, porque el resto se quedaron durmiendo la mona..., estuvo bastante interesante, contándonos un poco la historia de la ciudad, y paseando por diferentes iglesias, plazuelas, estaciones de trenes, y cómo no orillas del río.

Lo más destacable, a mi parecer, fueron los azulejos que decoraban la estación de tren de Oporto, llamado Sao Bento, donde había escenas de época de Felipe II, los inicios del reino, etc..., muy bonitas y recomendable su visita.

Poco más puedo contar de la visita, ya que entre unas cosas y otras tengo de memoria de pez. Quizás lo más destacable fue el paso por la Librería Lello o Chardron, a la que acuden todos los fans de Harry Potter, con unas colas tremendas para entrar. Otros de los edificios de interés, sin lugar a dudas fueron la Catedral de Oporto, en lo alto de la ciudad, con unas vistas espectaculares, o la Capilla de las Almas (decorada con más de 15.000 azulejos azules y blancos). Y no menos destacable, eran la Plaza de la Universidad, la torre de los Clérigos (recomendable subir a ella, por las vistas, aunque nosotros no lo hicimos...), el Palacio de la Bolsa de Oporto en la plaza del Infante Henrique, o la grandiosa Avenida de los Aliados que acaba en la enorme fachada del Ayuntamiento de la ciudad, en donde destacan las cabinas de teléfono rojas regaladas por los ingleses.

Eso sí, si por algo destaca Oporto, no es solo por su cultura, marcha nocturna o puentes sobre el río, si algo destaca por encima de todo, son la cantidad de cuestas de la ciudad (si tienes que ir andando a los sitios como hacíamos notrosos, ves preparándote a conciencia) y gastronomía y marcha nocturna, en donde en cualquier esquina hay vendedores de droga sin remordimientos algunos...

Si de gastronomía hay que hablar, es imposible no mencionar las francesinhas y cómo no, mis fabulosas Bifanas.... Ambas fueron nuestro alimento durante los días que estuvimos en Oporto, especialmente en la tarbena Conga: Casa de las Bifanas, en la Rúa do Benjamín, que nos recomendó el chico del Free Tour, y que era un sitio excelente, tanto por el ambiente, como por la calidad y el precio, y alejado un poco de la zona turística, con lo que no había tantos agobios, como en el caso histórico, plagado de turistas españoles e ingleses especialmente. Ah, y de postre y tentempié a media mañana, no faltaron tampoco los famosos Pasteis de Nata, que estaban deliciosos, especialmente los de la Manteigaria de la calle Rúa Formosa, que podías ver cómo te loas hacían en el acto..., una delicia que no se puede dejar de probar en Oporto.

Para intentar solventar los "calentamientos" de estómago alimentándonos de forma tan sana durante el día, por la noche intentábamos hacer la compra en supermercados de la zona, y cenar en el apartamento, para reponer fuerzas de cara a la noche, en la que el resto de integrantes del grupo, hacían famosa la expresión "cierrabares" tan típica de Madrid...

Hubo tiempo aún así, de hacer incluso una visita al estadio y tienda del Boavista FC, adquiriendo algún recuerdo futbolero, ñy pasear por calles comerciales como la de la Rúa Santa Catarina, plagada de tiendas y comercios, heladerías, y el famoso Café Majestic, del cual pudimos contemplar su bellísima fachada modernista, obviamente sin entrar a tan exclusivo lugar, y cómo no, un paseo en barco por el río Duero no podía faltar claro...

La mala experiencia de la ciudad, fue el último día, al encontrarnos que nos había robado cosas del interior del coche (no era de mucho valor, pero ya nos fastidiaron los planes, al tener que ir a denunciar los hechos, limpiar los destrozos..., y es que los ladronzuelos o yonkis de la zona eran muy listos, al romper sólo un cristal pequeño de la ventana, abriendo la puerta por allí... Quizás hubo que dar gracias a que no les diera por joder la ventana entera, porque al menos con un poco de celofán y plástico, pudimos retormar el viaje.

 

Tras irnos de Oporto, la última parada de nuestro viaje portugués era la ciudad playera de Figueria da Foz, una ciudad muy turística famosa, especialmente por su casino y marcha nocturna. También dio tiempo, a hacer una para en Aveiro, conocida como la "Venecia portuguesa", por sus canales y las góndolas que los recorren, donde hicimos escala a comer, contemplando esta bella ciudad.

 

Cierto es, que Figueira da Foz tiene un casino nuevo espectacular, situado al lado del antiguo, y que funciona atrayéndo muchos turistas, especialmente, portugeses de la zona centro con dinero, ingleses y asiáticos, lo cual hace que la ciudad sea muy famosa en el centro del país. Al ser entrada gratuita, entramos a observar el percal, y ver cómo los ludópatas se dejaban dinerales espectaculares en juegos que parecen de niños..., así como ancianos en las tradicionales tragaperras, que no levantan la vista de las maquinitas por nada... Una pena, y eso que lo que veíamos ahí, no era nada en comparación con lo que pueden ser ciudades como Mónaco, Las Vegas, Macao...

Es una ciudad muy pequeña, pero con mucho ambiente nocturno, sobretodo en el entorno del casino, con numerosos pubs y bares, así como restaurantes de todo tipo de precios, todo hay que decirlo (nosotros hicimos dos suculentas comidas de bocadillos y hamburguesas tradicionales gigantes en el Cocktail's Bar, no muy lejos del Casino).

Cuando elegimos esta ciudad para acabar nuestra semana de vacaciones, la idea era aprovechar los últimos días para descansar en la playa, y ver el ambiente, al ser de las playas que más se recomiendas del centro de Portugal.

Lo que no te explican las guías es la historia es de la famosa playa de Figueira (Praia de Claridade), y es que esta playa en los años 60 era una de las más turísticas, tanto por portugeses como por españoles (sobretodo madrileños o extremeños, por su cercanía), lleva de hoteles, hostales, apartamentos, bares, resturantes, chiringuitos de playa..., tal y como véis en la foto en blanco y negro de un cuadro que hice en el hostal donde nos alojamos, pero en la actualidad al construirse un dique en la desembocadura del río Mondego, la arena se ha ido haciendo con la costa, lo que da lugar a una imagen un tanto curiosa, en donde sde el paseo marítimo a la propia playa, hay más de 500 metros de arenas, en donde se han construído campos de fútbol artificial, de baloncesto, pistas ciclistas..., peroq uedando la playa sin apenas turistas y los comercios y hoteles de la zona con muy poca clientela (y eso que nosotros fuimos en temporada alta en julio, no quiero imaginar el resto del año...). Ahora los habitantes de Figuiera que quieren ir a la playa, suelen acudir a la zona de la Fortaleza, situada hacia el norte de la ciudad, donde la zona de arena es mucho menor, y el mar lo tienes más cerca. Mar que por otr parte, al ser atlántico, tenía bastantes olas, y agua bastante fría para ser julio..., ah y muchísimo viento obviamente...

 

Aún así, es una ciudad muy bonita, donde se mezclan los resortes de su pasado histórico (Fuerte de Santa Catarina o la Fortaleza de Buarcos) y económico (Club de tenis), con el turismo actual (Casino, hotel Sweet Atlantic que destroza el paisaje del paseo marítimo...).

 

Álex, se tuvo que marchar también día antes en tren y bus hasta Madrid. Sí, llegó el último y se fue el primero, jajajaja, pero es que es Álex. Los otros 3 integrantes de la expedición de La Tropa, volvimos el 12 de julio, con más calma, eso sí, por caminos de cabras por Portugal hasta que llegamos a Extremadura.

Sin más, aquí os dejo unas pocas fotos del viaje, y del cual seguro que alguna de estas ciudades se reptirá más pronto que tarde...

Un saludo.

Rally.

 

ÁLBUM FOTOGRÁFICO. (pasa sobre las imágenes para verlas en grande).

 

 

¿Dónde está Rally?