PAÍSES VISITADOS

REINO UNIDO.

Agosto 2006: United Kingdom, allá que vamos. Dos semanas en una familia en el "guiri": Brighton y Londres. (Rally).

 

 

Verano de 2006 y sin tener claro qué hacer con mi futuro profesional al haber acabado la carrera en junio de ese año, tocaría un viaje de casi dos semanas para aprender inglés en el extranjero. No es una cosa que me había planteado en ningún momento meses atrás, pero al ir a un curso de verano mis dos hermanos, Juanan y Bea, decidí hacer lo mismo, y aprovechar esos diez días en suelo británico, para intentar buscar algún trabajo allí y mejorar el nivel de inglés, lo cual resultó infructuoso.

Yo fuí el primero de la familia en llegar a tierras británicas, incorporándose días después mi hermana y una semana más tarde mi hermano, cada uno eso sí, en una familia diferente, en la que viviríamos esos días, coincidiendo sólo en algunas aulas de la academia de inglés por las mañanas, y por las tardes y noches al tener conocidos en común. En esos días de curso intensivo de verano, aprovechamos para ir a conocer Londres un día, y sobretodo estar casi todos los días de fiesta por la ciudad, o al menos, sin parar quietos...

 

De toda la gente con la que nos juntamos esos días, aparte de mis dos hermanos, destacaba un francés de nombre Tom creo recordar, un profesor valenciano de educación física llamado Juan (que iba con beca completa de su comunidad y no pagaba nada...), y especialmente un mallorquín y un surcoreano con los que salía todas las noches de fiesta por la ciudad, llamados Miguel y Kangrae Lee, con los que todos los días había unas risas grandiosas, sobretodo al no enterarnos de casi nada hablando entre nosotros en inglés...

 

 

 

La llegada a Brighton tuvo su escala antes en Londres, en donde me dejaba el avión, allí, haría noche en un hotel en la zona del barrio de Tottenham, caminando por la noche, junto a guiris borrachos que te miraban con cara odio, mientras circulabas por sus calles mochila a la espalda..., a la mañana siguiente pillaba el tren hasta Brighton, pero me dio tiempo a pasear un poco por tierras londinesas, cruzando por el Westminster Bridge, la zona de la Plaza del Parlamento y la famosa Abadía de Westminster. No daría tiempo a mucho más porque enseguida tocaba tren a conocer a mi familia de Brighton.

Brighton se encuentra al sur de Inglaterra, a una hora aproximadamente en tren de Londres. Es una ciudad pequeña, pero muy famosa, ya que desde el siglo XVII y posteriormente con la llegada del ferrocaril en el siglo XIX, se convirtió en la zona de turismo de sol y de playa de los ingleses (especialmente londinenses). Además, también es famosa por ser la antigua sede de la residencia del rey Jorge IV en el siglo XVIII, y porque en 1964 tuvo lugar aquí una gran pelea, entre mods y rockers, en las playas de la ciudad, que inspiraría la película Quadrophenia, basada a su vez en el disco del mismo nombre del grupo The Who.

La familia que me había tocado vivía cerca del barrio de Hanover, lo que más me llamaría la atención del barrio y de las casas, era su forma de viviendas adosadas unas a otras, todas pequeñas y de colores, con un aspecto de deterioro importante, fruto sobre todo de la cercanía al mar, y es que no se parecía en nada al perfil de viviendas de Alcorcón, quera de donde venía yo... Bueno, eso, y que por primera veía los coches de la marca Vauxhall que fabrican lo que en el resto de Europa son coches Opel, y que no conocía de su existencia.

Mi primer encuentro con la mujer de la casa será la anecdota que recuerde durante toda mi vida, por lo dantesca de la situación..., Os cuento, me tocó una casa donde vivía una abuela viuda con su nieto veinteañero (hincha del tottenham con el que hablaría apenas un día de fútbol, porque no paraba por casa), y donde aveces acudían sus otras nietas más pequeñas, de unos 5-6 años con las que era imposible hablar con mi nivel de inglés, y su frase más repetida era constantemente "pardon?", al no entender nada de lo que las decía... Pero lo penoso sería el primer día a la llegada a la casa. La pobre mujer me estaba enseñando la cocina, habitación... y yo aunque ya había visto donde estaba el WC, para quedar bien, la pregunté en mi paupérrimo inglés, dónde estaba el baño, pero equivocadamente en lugar de decir "bathroom", lo pronunciaba como "bedroom", lo cual hacía que la mujer me indicara constantemente al lugar en el que estábamos (la habitación), sin entender qué coño la preguntaba, pensando si era gilipollas o no, mientras yo seguía con la pregunta cambiando la forma de pronunciar la dichosa palabra, hasta que la mujer cayó en la cuenta de qué era lo que la preguntaba, diciéndome "baaaaaaathroom", y yo con cara memo asintiendo con la cabeza y diciendo yes con cara subnormal... Esa fue mi presentación con la mujer de la casa, no había estado mal, y me costó salir d ela habitación ese día, sólo imaginándome qué coño pensaría de mí la amiga, y de mi nivel de inglés..., jajajaja.

 

Del día a día en tierras británicas no me excederé mucho, ya que la rutina consistía en desayunar en la casa de acogida, ir a las clases de inglés por la mañana en una academia, donde había gente de todo tipo de nacionalidades, especialmente asiáticos (surcoreanos) y de Europa del Este (sobretodo checos y rusos), comiendo allí un sandwich o tentempié que tenías que llevarte tú, teniendo la tarde y volviendo a la casa a cenar a unas horas que a mí me resultaban escandalosas, al no habituarme al típico horario inglés..., y ante el asombro de la mujer de la casa, de la dificultad de mis comidas, al no gustarme casi nada, jajaja.

 

 

Allí en Brighton, con mi hermana, y los conocidos de los cursos de inglés (Miguel, Lee, y un chico y chica francesa), estuvimos visitando un día la fiesta del Orgullo Gay que se celebraba en la ciudad, ya que es considerada una de las urbes más abiertas en el tema de la homosexualidad, habiendo un desfile por las calles, en el que participban todas las instituciones de la ciudad (bomberos, equipo de fútbol, ONG's...) con todos los que participaban con ropas y vestidos espectaculares y que lucían sin ningún complero, algo que era muy difícil ver por Madrid en esos años.

Otra de las mañanas libres del finde, la dedicamos a ver el famoso Royal Pavilion, el edificio más emblemático de la ciudad, construido como antigua residencia real del rey Jorge IV a finales del siglo XVIII, el exterior tiene una estética india muy característica, mientras que el interior también conserva un estilo asiático muy llamativo. Allí estuvimos paseando por sus jardines, e incluso entrando a su interior, que hoy es un museo.

No obstante, a mí lo que más me gustó de la ciudad, y por lo que suele ser famosa, en lo que a turistas se refiere, es por el paseo marítimo, las playas, y especialmente por el Brighton Pier (Muelle de Brighton), uno de los más antiguos y largos del mundo, en donde hay numerosos bares, atracciones para niños, etc., en lo que antiguamente fue un teatro y un auditorio de principios del siglo XIX. Cerca de este muelle, se encuentran los resto del West Pier, un muelle áun más famoso y grande, pero que se dejó abandonado con el paso del tiempo, deteriorándose su estructura, quedándose sin pasarela de acceso desde la playa y sufriendo un incendio en 2003, que arrasaría con toda la estructura y que lo dejaría en los pilares de hierro que aún se coservan hoy día, dejándonos ver el lugar exacto de su construcción.

En nuestra estancia en Brigotn, también hubo tiempo de salir a jugar al fútbol con otros estudiantes de inglés de la academia en el Preston Park, visitar por primera vez un pequeño casino en el centro de Brighton con Miguel y Lee, y salir por la noche a las discotecas de la ciudad, en donde destaca la anécdota de Miguel, metiendo mano a una inglesa en mitad de la pista, y acostándose con ella esa noche (no sería nada del otro mundo, si no fuera porque al día siguiente cuando le daba la enhorabuena en clase, me decía que no quería acordarse de nada, que era una gorda tremendam y que no se había ni aprendido ni su nombre..., todo ello mientras yo pensaba para mis adentros, qué si no le atraía nada, para qué coño se había acostado con ella, jajaja). Y también recuerdo estar en los pubs viendo en la TV el fútbol inglés, compartiendo anécdotas y sufrimientos con hinchas del Chelsea y Liverpool, los dos grandes equipos en esos años.

 

 

Poco más daría de sí la estancia en Brighton, de la que no daría a tiempo a mucho más. Eso sí, un día del finde lo usaríamos para ir a conocer Londres. A la visita a la capital inglesa, iríamos el valenciano Juan, el surcoreano Lee, el francés Tom (aunque no estoy seguro de su nombre...), mis dos hermanos y yo. El resto de gente que conocíamos en Brighton de la cademia no quisieron venir, porque ya conocían la ciudad, pero ninguno de nosotros había estado antes.

 

 

Lo primero que haríamos al llegar a Londres sería ir a conocer Trafalgar Square, allí estuvimos dando un paseo por la plaza, y haciéndonos unas cuantas fotos juntos, subidos incluso a las estatuas de los leones que hay en la plaza. Entramos también un rato a una parte que había de pase gratuito de la National Gallery. De allí tocaba caminata hasta la famosa Torre de Londres, o Big Ben, con el Palacio de Mestminster al lado, del que también haríamos varias fotos. aunque en esa zona del río Támesis, la mayor parte del photobook se lo llevaría la panorámica con el Puente de Westminster y el London Eye de fondo. Caminando por la ribera del río, llegaríamos hasta la Torre de Londres (oficialmente llamado Palacio Real y Fortaleza de su Majestad), que data del siglo X y XI, construido por Guillermo I el Conquistador, y allí al lado se encuentra otro icono de la ciudad londinesa, como es el Tower Bridge o Puente de la Torre, del siglo XIX, del cual tomamos también una gran cantidad de fotos. En el camino hasta esta zona del río también tuvimos tiempo de parar en el Apple Market, hacernos algunas cuantas fotos con las famosas cabinas inglesas...

 

Pero si algo no nos podíamos dejar de ver era el Palacio de Buckingham, residencia de los monarcas ingleses, que veríamos a primera hora de la mañana, tomando instantáneas de los famosos guardias reales británicos con su pose habitual. No nos daría tiempo apenas de pasear por sus jardines, ni entrar a alguna de las zonas del edificio, si es que se podía, ni tan qisuiera llegamos a visistar otros lugares emblemáticos de la ciudad como Piccadilly Circus, el Hyde Park, ni los mercados de Camden Town o el de Portobello, ni tan siquiera para alguien tan futbolero como yo, algo relacionado con el fútbol en la cuna del fútbol, pero en un día poco más podíamos hacer...

Al día siguiente ya partía rumbo de vuelta a España, esta vez a Reus, donde estaban mis padres en la zona, esperando para recogerme porque fue el único vuelo que había que mereciera la pena, al dejar el viaje abierto, con la idea de encotrar trabajo sin éxito en Brighton...

 

Gracias!!!

Rally.

 

ÁLBUM FOTOGRÁFICO. (pasa sobre las imágenes para verlas en grande).

 

¿Dónde está Rally?